LA GACETA SIDERAL
Boletín No Oficial de Ciencia y Administración Pública
Introducción
  

Ciencia y Administración pública

Science and Public Administration



Hay variables ocultas que permiten asociar el conocimiento científico del mundo y el funcionamiento de las Administraciones públicas. Se trata de un entrelazamiento apenas explorado, a cuyo desvelamiento he querid
o contribuir con algunos artículos, en su mayor parte publicados en la Revista de la Asociación Profesional de los Administradores Civiles del Estado (“Revista ACEs”). Traigo ahora a esta página web esos artículos, para que puedan resultar más accesibles a cualquier interesado.

He diseñado esta página web con el formato de una publicación científica. Así, tras esta introducción, en la sección de “material y métodos” aporto más información sobre mí mismo y sobre el contexto en que han sido escritos estos pequeños ensayos para la revista de los ACEs. En la sección de “resultados” pueden encontrarse cuatro publicaciones recientes sobre esta temática. Seguidamente, la sección de “discusión” tiene un carácter interactivo, y quiere ser una invitación a formular opiniones, preguntas o sugerencias sobre el contenido de los artículos, o sobre cualquier otra cuestión relacionada con estas materias.Por último, en la sección de referencias incluyo correos electrónicos de contacto y algunas páginas web de interés.

Sobre el título de esta página web: “La Gaceta Sideral”, hay que recordar que en 1610, Galileo publicaba Sidereus Nuncius, en la imprenta veneciana de Thomas Baglioni. Mediante ese trabajo, Galileo daba a conocer las observaciones astronómicas que había venido realizado con un telescopio construido por él mismo.  De hecho, el Sidereus Nuncius se considera el primer tratado científico de observaciones astronómicas realizadas con un telescopio. Contiene la primera observación de los cuatro satélites mayores de Júpiter, así como numerosos datos novedosos sobre la luna y sobre distintas estrellas y constelaciones. Pero, siendo importantes en sí mismas estas observaciones, su mayor mérito, y al tiempo su mayor desafío, era que todas encajaban con el modelo heliocéntrico propuesto por Copérnico como alternativa al tradicional modelo geocéntrico.

Sidereus Nuncius, junto con Il Saggiatore (1623), los Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo tolemaico e copernicano (1632), y el Discorsi e dimostrazioni matematiche, intorno a due nuove scienze attenenti alla meccanica & i movimenti locali (1638), son las cuatro obras clave mediante las que Galileo derrota de la cosmovisión geocéntrica del universo, heredada de Claudio Ptolomeo y de Aristóteles, cuestionada por Copérnico y firmemente defendida por la Iglesia católica y por Martín Lutero. Su defensa de un nuevo orden para el universo, basado en la observación rigurosa y no en un mandato bíblico, supondría para Galileo el proceso que conmovió al mundo. Un proceso que tenía como antecedente inmediato la hoguera en la que fue quemado en Roma Giordano Bruno (en 1600), tras otro largo proceso instado por el Santo Oficio.

Son muchas las traducciones al castellano de esta obra. En ellas se pone de manifiesto los varios sentidos que puede tener la palabra “nuncius”, pues tanto puede referirse a “anuncio” y “mensaje”, como al “mensajero” o portador del mensaje o, incluso, al medio físico por el que se está transmitiendo el mensaje. Kepler lo entendió en el sentido de “mensajero sideral” o “mensajero de las estrellas”. De ahí que respondiera a esta obra de Galileo con su “Dissertatio cum Nuncius Sidereus” (Conversación con el mensajero de las estrellas, 1610). Sin embargo, en otras ocasiones se ha traducido como “mensaje sideral”, o “mensaje de las estrellas”, y también como “noticias de las estrellas”, “noticiero sideral” o “gaceta sideral”. De todas estas posibles denominaciones, quiero retomar la última, por el sentido y significado que se ha dado tradicionalmente al término “gaceta”, especialmente en el mundo hispanohablante, entendida como el medio para la publicación de la actividad de la Administración y los poderes públicos. Las palabras resultan, así, evocadoras de conexiones subyacentes entre actividad científica y actividad administrativa.

De hecho, la primera “gaceta” (gazzetta) se publicó también en Venecia a principios del Siglo XVII, como un periódico semanal en el que se publicaban comunicados oficiales, leyes, edictos y resoluciones judiciales. Así considerada, como publicación oficial, apareció pronto una Gaceta oficial en España, donde ya se publicaba desde, al menos, 1640. Esta publicación pasó a denominarse “La Gaceta de Madrid” en 1677, manteniéndose con este nombre durante siglos.

Durante la Guerra de Independencia, los liberales que luchaban al tiempo contra la invasión francesa y contra la persistencia del antiguo régimen, publicaron en Cádiz, como diario oficial, sucesivamene, “La Gaceta de la Regencia de España e Indias” y "La Gaceta de la Regencia de las Españas". Durante la guerra civil de 1936/39, los alzados publicaron primero el “Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España”, que posteriormente cambiaría su denominación por la de “Boletín Oficial del Estado”, denominación que se ha mantenido hasta la actualidad. Por su parte, la República cambiaría el nombre de “Gaceta de Madrid” por el de “Gaceta de la República”, y posteriormente por el de “Gaceta Oficial de la República”, publicación que subsistiría hasta la disolución de la Segunda República en el exilio, en junio de 1977.

Al margen de estas oscilaciones históricas, se ha mantenido viva la consideración de “La Gaceta” (implícitamente, “La Gaceta de Madrid”) como una denominación comúnmente aceptada para el soporte en el que se publican leyes, reglamentos, contratos y, en general, la actividad de la Administración pública. Con este nombre encontramos, por ejemplo, a “La Gaceta” (diario oficial de Honduras), a “La Gaceta Oficial de la República de Cuba”, o a “La Gaceta del Gobierno” (diario oficial del Estado de México).

Y con estas referencias, aparece "La Gaceta Sideral", un boletín no oficial en el que quiero presentar algunas visiones de la Administración Pública desde una perspectiva singular: la de las ciencias experimentales y el pensamiento científico.



Felix qui potuit rerum cognoscere causas, atque metus omnes, et inexorablile fatum subiecit pedibus, strepitumque Acherontis avari! (Virgilio citando a Lucrecio)

  

 

 

 


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